El hábito de dejar todo para después
Buenas tardes estudiantes, Buen sábado para todos, sabemos que estudiar nunca ha sido una tarea sencilla. Entre parciales, trabajos prácticos, lecturas extensas y presentaciones, el tiempo parece siempre demasiado corto. Sin embargo, muchas veces el problema no es la falta de horas, sino un enemigo silencioso y conocido por todos: la procrastinación.
¿Qué es procrastinar?
Procrastinar no significa simplemente “ser vago”. Es postergar actividades importantes, reemplazándolas por tareas más fáciles o entretenidas: revisar el celular, ver una serie, limpiar la habitación o incluso ponerse a cocinar cuando el examen está a la vuelta de la esquina.
En pocas palabras, procrastinar es engañarnos con la idea de que “todavía hay tiempo” y dejar para mañana lo que deberíamos resolver hoy.
¿Por qué los estudiantes procrastinan?
Existen varias razones por las que este hábito se vuelve tan común:
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Sobrecarga académica: cuando las tareas parecen demasiadas, se bloquea la motivación.
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Perfeccionismo: esperar el momento ideal para hacer algo, que nunca llega.
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Distracciones digitales: redes sociales y notificaciones que interrumpen constantemente.
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Falta de organización: no saber por dónde empezar lleva a no empezar en absoluto.
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Estrés y miedo al fracaso: cuanto más importante la tarea, más ganas de evitarla.
Consecuencias de procrastinar
Aunque al principio parece inofensivo, dejar las cosas para después trae efectos negativos:
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Ansiedad y estrés por la presión del tiempo.
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Menor rendimiento académico, ya que estudiar de golpe casi nunca da buenos resultados.
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Sensación de culpa y frustración al no cumplir con lo que uno mismo se propuso.
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Hábitos poco saludables, que luego se arrastran a la vida laboral y personal.
Estrategias para vencer la procrastinación
La buena noticia es que sí se puede entrenar la disciplina y reducir este hábito. Algunas ideas útiles son:
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Regla de los 5 minutos: empezar una tarea solo por cinco minutos. Lo difícil es arrancar.
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Dividir grandes proyectos en pasos pequeños: así dejan de parecer imposibles.
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Planificación diaria: usar agenda, planner o apps para organizar objetivos alcanzables.
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Técnica Pomodoro: estudiar en bloques de 25 minutos con descansos cortos.
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Eliminar distracciones: poner el celular lejos o en modo “no molestar”.
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Recompensarse: darse pequeños premios al completar una meta.
La procrastinación es un hábito que todos hemos vivido en algún momento, pero también es una oportunidad para aprender a organizarnos y crecer. Cada vez que vencemos la tentación de dejar algo para mañana, estamos construyendo disciplina, confianza y mejores resultados para el futuro.
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