sábado, 23 de agosto de 2025

La procrastinación en los estudiantes

 El hábito de dejar todo para después

Buenas tardes estudiantes, Buen sábado para todos, sabemos que estudiar nunca ha sido una tarea sencilla. Entre parciales, trabajos prácticos, lecturas extensas y presentaciones, el tiempo parece siempre demasiado corto. Sin embargo, muchas veces el problema no es la falta de horas, sino un enemigo silencioso y conocido por todos: la procrastinación.

¿Qué es procrastinar?

Procrastinar no significa simplemente “ser vago”. Es postergar actividades importantes, reemplazándolas por tareas más fáciles o entretenidas: revisar el celular, ver una serie, limpiar la habitación o incluso ponerse a cocinar cuando el examen está a la vuelta de la esquina.

En pocas palabras, procrastinar es engañarnos con la idea de que “todavía hay tiempo” y dejar para mañana lo que deberíamos resolver hoy.

¿Por qué los estudiantes procrastinan?

Existen varias razones por las que este hábito se vuelve tan común:

  • Sobrecarga académica: cuando las tareas parecen demasiadas, se bloquea la motivación.

  • Perfeccionismo: esperar el momento ideal para hacer algo, que nunca llega.

  • Distracciones digitales: redes sociales y notificaciones que interrumpen constantemente.

  • Falta de organización: no saber por dónde empezar lleva a no empezar en absoluto.

  • Estrés y miedo al fracaso: cuanto más importante la tarea, más ganas de evitarla.

Consecuencias de procrastinar

Aunque al principio parece inofensivo, dejar las cosas para después trae efectos negativos:

  • Ansiedad y estrés por la presión del tiempo.

  • Menor rendimiento académico, ya que estudiar de golpe casi nunca da buenos resultados.

  • Sensación de culpa y frustración al no cumplir con lo que uno mismo se propuso.

  • Hábitos poco saludables, que luego se arrastran a la vida laboral y personal.

Estrategias para vencer la procrastinación

La buena noticia es que sí se puede entrenar la disciplina y reducir este hábito. Algunas ideas útiles son:

  1. Regla de los 5 minutos: empezar una tarea solo por cinco minutos. Lo difícil es arrancar.

  2. Dividir grandes proyectos en pasos pequeños: así dejan de parecer imposibles.

  3. Planificación diaria: usar agenda, planner o apps para organizar objetivos alcanzables.

  4. Técnica Pomodoro: estudiar en bloques de 25 minutos con descansos cortos.

  5. Eliminar distracciones: poner el celular lejos o en modo “no molestar”.

  6. Recompensarse: darse pequeños premios al completar una meta.

La procrastinación es un hábito que todos hemos vivido en algún momento, pero también es una oportunidad para aprender a organizarnos y crecer. Cada vez que vencemos la tentación de dejar algo para mañana, estamos construyendo disciplina, confianza y mejores resultados para el futuro.

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