miércoles, 10 de septiembre de 2025

La frustración Escolar

 Cómo lidiar con la frustración cuando las notas no reflejan el esfuerzo

Imagínate esta escena: estudias toda la semana, repasas en voz alta, haces resúmenes, incluso dejas de salir con amigos para dedicarte a la materia. Llegas al examen con la sensación de que te va a ir bien… pero cuando recibís la nota, no refleja todo ese esfuerzo. ¿Te pasó? Si la respuesta es sí, no estás solo. A muchísimos estudiantes les ocurre, y la frustración que aparece después puede ser difícil de manejar.

Pero la buena noticia es que existen formas sanas de enfrentar esa sensación sin que te quite las ganas de seguir aprendiendo.

El error más común: creer que la nota es todo

En el ámbito escolar  se suele medir el rendimiento con números o letras. Pero esos números no siempre representan lo que aprendiste. Podés haber mejorado en comprensión, en memoria, en disciplina… y aun así no lograr el resultado esperado en el examen.
La nota es una foto de un momento, no de todo el proceso. Si lo pensás, ¿cuántas veces alguien que “no estudió mucho” sacó buena nota solo porque tenía menos nervios? ¿Y cuántas veces alguien preparado se bloqueó? Eso demuestra que la nota no lo cuenta todo.

Estrategias para manejar la frustración

1. Reconocer tu esfuerzo
En lugar de decir “no sirvió para nada”, cambiá la mirada: sí sirvió, porque cada hora de estudio fortaleció tu disciplina. Aprender a dedicar tiempo a algo es un logro en sí mismo.

2. Pedir retroalimentación
En vez de quedarte con el número, acércate al docente y Preguntá
¿Qué estuvo bien en mi examen?
¿Qué puntos puedo mejorar?
Eso convierte la nota en una oportunidad de aprendizaje y no en un juicio final.

3. Revisar tu método de estudio
A veces el problema no es la cantidad de horas, sino la estrategia. Quizás necesites mapas conceptuales, estudiar con alguien más o explicar el tema en voz alta para retenerlo mejor. La frustración puede ser un aviso de que es hora de probar algo distinto.

4. Evitar comparaciones
Cada persona aprende a su propio ritmo. Compararte con un compañero que sacó más solo aumenta la bronca y no aporta nada. Tu camino es único y vale por sí mismo.

5. Transformar la bronca en energía
Sentirse mal por una nota es válido, pero quedarse ahí no ayuda. Usá esa energía para motivarte: “la próxima voy a mejorar esta parte”, en lugar de “ya está, no sirvo para esto”.

* La frustración es una emoción incómoda, pero también es una maestra silenciosa. Cada vez que una nota no refleja tu esfuerzo, tenés la oportunidad de crecer, revisar tu método y seguir adelante con más sabiduría.
Recordá siempre: la calificación no define tu valor como estudiante ni como persona. Lo que realmente importa es lo que vas aprendiendo en el camino y cómo ese aprendizaje te va moldeando.
No te quedes atrapado en el número: tu esfuerzo sí cuenta, aunque a veces no aparezca en el boletín.

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